miércoles, julio 07, 2021

Soy 3

 

Tantos errores que cometo

me pregunto sobre la medida

esa

que pendula

entre las fallas y los logros

pero al final

me convenzo

soy los errores que cometo

los cargo

los enfrento

están allí

recordándome

que debo

que puedo

hacerlo mejor

así cada día

así con todo

como el absoluto

siempre

soy la suma de muchos errores

soy el error

que transforma todo

en bueno

en posibilidad


Tanto error

no puede ser en vano

¿no?

 

domingo, mayo 09, 2021

¿Y si el futuro es hoy?

 


 
Hay un cohete chino a punto de caer en la Tierra. Yo miro al cielo por siaca.
Escribí hace unos años un cuento que se llama Resplandor,
sobre un evento que ocurrirá en Patillas en el futuro.
Una basura espacial que parece caer en el lago.
Ah, ¿y si el futuro es hoy?
-Rafael Acevedo

 


 

Muches hemos coincidido

el futuro fue hace meses

hoy estamos a destiempo

perdides

tratando de alcanzar el pasado

quiero decir,

el futuro

lo que sería el futuro

no existe

ya

da esa impresión

vamos hacia atrás

pero

muches hemos coincidido

el futuro fue hace meses

ni siquiera podemos dar certeza

de que es hoy

ni de que ayer

fue

tal vez ayer

sería un año después

hoy tal vez es

la nostalgia

de ese futuro

que

ya

pasó

 

martes, abril 13, 2021

Aquelarre de cuentos: antología de terror insólito escrito por mujeres. Gracias a Sandra Casanova-Vizcaíno e Inés Ordiz por la inclusión. Ilustración de Marieta Alonso Collada. Editorial Huso.


Me honra participar en la compañía de admiradas y queridas escritoras de Cuba, Argentina, México, Ecuador, Bolivia, Brasil, Colombia, Puerto Rico, Perú, Nicaragua, Chile y España: Mariana Torres, «El grito», Mariana Enríquez, «La Hostería», Gabriela Arciniegas, «Susana», Adriana Díaz Enciso, «Cantata», inédito, María Fernanda Ampuero, «Luto», Carmen Boullosa, «Los seis pies del gato», Patricia Esteban Erlés, «El hacedor de muñecas», Solange Rodríguez Pappe, «Matadora», Cristina Fernández Cubas, «El reloj de Bagdad», Ana María Shua, «La enana del tren» y «En la silla de ruedas», Ana María Fuster Lavín, «Las pisadas del hambre», inédito, Claudia Salazar Jiménez, «En paz», María del Carmen Pérez Cuadra, «Cosita», Alicia Fenieux, «Afrodita», Alexandra Pagán Vélez, «María», inédito, Daína Chaviano, «La joya», Liliana Colanzi, «El Ojo».















viernes, diciembre 25, 2020

24 de diciembre de 2020



Llueve a cántaros
como por tandas
mis ventanas abiertas
permiten que los susurros de lluvia
se acerquen torpes a las rodillas
y así cesa:
el susurro
los cántaros
y las lluvias de los techos
parecen amasar barro
para mis sueños futuros


lunes, diciembre 07, 2020


 4to Festival Comunitario por los Derechos Humanos

10 dic 2020 

Enlace: https://us02web.zoom.us/j/86018365369?pwd=S1RaR1FxL0dYRkE3Ynh4Zys3M2ptdz09

ID de reunión: 860 1836 5369

Código de acceso: 018368








lunes, noviembre 23, 2020

Don Luis

 

Acabo de enterarme de que don Luis, el señor que me recibía en el MAC, ha fallecido, usaba una sombrilla bajo el árbol y siempre estaba risueño. Le encantaba conversar y comer, pero, sobre todo, amaba los lirios cala. Estuvo por muchas semanas hablándome de ellos, de que los estaba buscando, amaba su olor. Tenía una gran barriga y una gran sonrisa. Le gustaba pimpearse, y se preocupaba mucho por la gente que lo rodeaba y por la estructura del museo donde laboraba en las tardes. De más está decir lo mucho que disfrutaba a don Luis, lamento que haya fallecido y no lo haya vuelto a ver por tanto tiempo. Me hacía feliz incluso verlo a lo lejos, siempre me saludaba contento. Siempre tenía alguna anécdota, recordaba nuestras conversaciones y le daba seguimiento a cuanto le hablaba...

 


Ha fallecido don Luis. No sabía mucho de él, pero sabía todo de él. Hay gente a la que le basta con sonreír bajo una gran sombrilla bajo un gran árbol y con voz dulce preguntarte por los muchachos (los cangrejos) para que todo parezca de pronto normal y con sentido. Buscaré lirios cala y una vela. Buscaré tratar de fijar a don Luis en mis memorias, en algún cuento será eterno. De aquí a un año Facebook me lo recordará y no sé si estaré igual de triste. No me molesta la muerte, sino cuando imagino que le sobreviene la muerte a alguien en soledad. Espero que don Luis no haya estado solo, espero que haya conseguido sus lirios o que reencarne en uno de ellos... No sé, sé que murió, me acabo de enterar

 

No sé su apellido, y es que nunca me han importado esas cosas, sé que me había ofrecido un morir-soñando cuando le dije que no me gustaban “es que no has probado los míos,” me tendió ese reto con cierta coquetería que tenía al hablar. En algún momento pensé que sería imposible degustar su manjar, solo nos veíamos en el MAC, pero que tuviera el gesto de convidarme en su imaginación, me hizo más que feliz. Admiraba el botón de su guayabera abierto y sus pies pequeños, admiraba cómo abría sus ojos al hablar y esa dulzura tan presente en su voz, tan melodiosa. Don Luis sabía todo del MAC, de la gente que lo poblaba en sus faenas, de algunos visitantes, algunos artistas, por su edad hablaba de los demás como si se tratara de adolescentes, tenía cierto sentido paternal al referirse a algunos. ¡Hasta a los perros los trataba con cariño! Atendía a todos los que pisaban o revoloteaban por el MAC con la familiaridad de un custodio, de un abuelo, o de un tipo de guardián angelical, bonachón y bondadoso, coqueto y divertido. ¡Qué buena persona fue conmigo don Luis! ¡Qué pena o tal vez nostalgia me da saberlo muerto!

 

Lirios cala y una vela, una foto y mi homenaje. Don Luis será eterno…

 




martes, noviembre 03, 2020

RE: Romero

Va a morir y quedará como quien fue ilustre (para algunos idiotas)

Va a morir y le intentarán homenajear

Va a morir y en las escuelas pedirán biografías

Va a morir y estará acompañado de su familia

Va a morir de muerte “natural”

Va a morir sin encerrona ni abuso

Va a morir quien sabe si en comodidad 

pero no asesinado ni entrampado 

ni lejos de su familia ni desamparado 

ni en “la flor de su juventud”

Va a morir y de seguro le velan hasta con todo el lujo que no se merece

Va a morir y esa cosa que tanto deseaba no la va a alcanzar a ver

Es una mierda no creer en el infierno en estos momentos

  

Los ropajes del poder

 

El poder se viste de nada

va por ahí desnudito

silbando oprobios y acusando

abusando como emperador de cuento chino

ay de la niña que le señale su desnudez

las manadas silban con él


-ver aquí

martes, septiembre 29, 2020

No falta una, faltan todas


no nos falta una
lo siento
no nos falta una
nos falta un chorro
un montón
demasiadas
tantas como las estrellas
tantas el rocío
tantas que no caben ni las palabras
ni los números
nos falta cada vez más
y es insoportable
el cielo se vacía
todo está oscuro y seco 
no nos falta una
nos faltan tantas
tantas
demasiadas
un torrente
y la ribera se tuerce
un nudo
las voces se enmudecen
    gritos
no nos falta una
nos faltan todas
por tanto tiempo
por tantas horas
como el viento de huracán
un tornado
duelo de doler
de dolor de vacío
faltan muchas
demasiadas
todas

viernes, septiembre 18, 2020

Entrevista en Floresta

 

Desde la Floresta: Alexandra Pagan

Háblame de ti, quién eres, ¿Desde cuándo te gusta la literatura, a qué edad comenzaste a escribir?

Soy yaucana, madre de dos hijos (Nicolás y Lucas), me dedico a la escritura desde muchos ángulos que incluyen el ser profesora universitaria. Supe que me gustaba la Literatura desde que estaba en segundo grado, pero fue porque vi una película y me puse a pensar que eso que veía había sido escrito y me decidí a escribir una novela (una de muchas que nunca escribí realmente). Desde allí empecé a leer y tratar del leer. Leí El niño que enloqueció de amor en quinto o sexto grado y me fascinó esa cosa psicológica y esa cosa de la locura. Eso me llevó a Edgar Allan Poe y de allí a Quiroga y luego conocí la cuentística de José Luis Vivas y el teatro de Luis Rafael Sánchez. Emigdio Cruz de Jesús, un maestro de Español de Yauco, me llevó a visualizar la literatura como algo real que puede practicarse y diría que ya en grado 11 estaba convencida de que me dedicaría a la literatura.

¿Qué y quiénes te inspiran?

Todo y nada, pero más todo lo vivido, lo recordado, lo que me han contado, lo que he leído, lo que he soñado… Pero me “inspira” mucho lo terrible: el dolor, la muerte, la enfermedad y el miedo. También la gente mala y lo malo en la gente, no sé si un tipo de ajuste, una búsqueda de justicia, una necesidad de entender, un deseo de provocar… En ese sentido también me inspira un deseo de descubrir cosas en la gente y gente en las cosas.

¿Qué estás leyendo ahora?

Ahora mismo leo el trabajo de mis estudiantes, pero tengo los libros de Francisco Félix para leerlos y algunos de unos colegas poetas a quienes admiro mucho.

¿Has publicado, cuáles son los títulos?

Amargo. Segunda edición, revisada y aumentada.
Edición de autora, 2019.

Eneida y Martín: dos coquíes muy distintos (Libro de cuentos infantil). San Juan: Editorial Santillana, 2018.

Horror-real. (Libro de cuentos de ciencia ficción).
San Juan: ICPR, 2016. (Está para reimpresión)

Amargo. (Antología de cuentos).
San Juan: La Secta de los Perros, 2014.

Relatos de domingos. (Antología de cuentos).
Arecibo: Espejitos de Papel, 2014.

El Diccionario y el Capitán (Libro juvenil). 
Arecibo: Editorial Preámbulo, 2010.

Cuando era niña hablaba como niña. (Poemario)
San Juan: Calamar, 2014.

Del Alzheimer’s y otros demonios. (Cuaderno de poesía y prosa poética). EDP, 2014, 2015 (2ª ed.). También publicado en parte en Revista Cruce, 2014 (en línea).

De la oscuridad. (Libro objeto en colaboración con la artista Yolanda Velázquez). Edición de la artista, 2020.

¿Cuál sería tu proyecto literario ideal, qué te gustaría publicar o escribir?

Estoy en las de escribir una secuela para horror- REAL y una novela sobre secretos y muerte, que no sé cómo llamarle; así mismo tengo pendiente para publicación un poemario con La Impresora, titulado La ciudad del hambre (aunque no sé si mantenga el título).

Me gustaría escribir sobre la historia de Puerto Rico (una mirada bien académica, pero con el interés de que sea un libro de divulgación); y también me gustaría sacar un libro sobre los diferentes encuentros con escritores que he realizado en estos últimos 5 años, así como un dossier con entrevistas a artistas de diferentes disciplinas.

¿Dónde podemos seguir tu trabajo, tus redes, página web si tienes?

http://alexandrapagan.blogspot.com/

https://www.instagram.com/alexandrapaganvelez/

Recomiéndanos un libro, una lectura, un poema.

Las intermitencias de la muerte de José Saramago

Dicen que los dormidos de Sergio Gutiérrez

Quema de Ariadna Castellarnau

Periodo especial de Nicole Delgado

Mala luz de Kattia Chico

Me encantan las columnas de Ana Teresa Toro y Rima Brusi, también las de Beatriz Llenín y Lissette Rolón.




sábado, septiembre 12, 2020

Más que cuento, Caribe de Rey Andújar

"Otro cuento que me dejó prendado es el de la boricua Alexandra Pagán Vélez, a quien reconozco por su prosa dura y juguetona en textos como Horror-REAL. La coincidencia me lleva a fijarme en que le dedica esta historia antologada a Odilius Vlak. ¿Me creerás que el próximo libro que tengo en quiú es uno del mismísimo Vlak? Pero eso es tema de otro texto. Por ahora comento que su cuento “Ella” mezcla el tema de la violencia doméstica y la dominación de la mujer por el hombre en términos de horror-ciencia ficción. Cuando una mujer se encuentra encerrada en el cuerpo de otra mediante un proceso tanásico, la presa dice “Me asalta ese deseo del suicidio, una especie de síncope agobiante, acorralada, atribulada, atrapada no reconozco mi propia mirada, el latir de mi pecho me parece invasivo, aún mi familia me parece robada, sus altas voces, toscas miradas, soy un monstruo, un monstruo de torva mirada”.


Ver el texto completo: Más que cuento, Caribe (por Rey Andújar sobre Más que Islas) 


 

De cuerpo encorvado y triste figura

Mi madre no quiere que la recuerde cadáver

ojos al cielo, cubierta de sangre, rodeada de vómito

Una foto feliz, un altar

 

La buscaron mis ancestros que son los de ella

la tomaron y llevaron

Espero que haya estado mi abuela

que se hayan perdonado

 

La línea de la familia conserva una riña grande

entre las mujeres

por eso mi hermana y yo tuvimos varones

para romper la disputa

terminó con nosotras

Terminó con mi madre y conmigo

Nos terminó

 

Pero la enfermedad

fue lo suficiente para abrir una puerta

y que nuestros ancestros nos curaran

nos limpiaran de la riña

la nuestra

una ancestralidad

milenaria, nativa, primigenia

 

Y la muerte

cumplió su propósito de ofrenda

de sacrificio

de apertura

 

Ahora mi madre

me acompaña

me llena de todo el amor

de toda la fuerza

de todo el perdón

 

Algo tan fuerte como la muerte

Tan irrevocable como el fin

Salirse del cuerpo

Elevarse

Ser viento

Ser fuerza de huracán y tormenta

Ser diosa y ser ángel

Ser luz

 

Algo tan dramático

fanfarria y aplauso

llanto y perdón

 

Mi madre desde la muerte me acompaña

que no la recuerde cadáver me dice

La trato de ver

La busco entre mis ancestros de noche

sé que en medio de esa muchedumbre

camina y en momentos

se arma de luz

Y camina conmigo

Vestida de sol

Vestida de estrella

Poder

 

Es ella ahora mi mayor guardián

eso me dice mi madre

poco a poco la entiendo

Que no la recuerde cadáver

que es luz

Más allá que no la recuerde triste

que no me complique pensando en sus posibles tristezas

en sus complicaciones sin resolver

 

Mi madre es guerrera de luz y brillo

es fuerza y vida sobre vida

Un cuerpo celeste galáctico

el poder que me acompaña ahora

 

Tengo la fuerza de mis ancestros y la alegría de mi madre

Que no la recuerde cadáver

que la conozca mujer

que es diosa y fuerza

que la recuerde feliz y joven

 

Una vela, una luz, un altar




Del perdón

 

Mi madre me habla a través de la gente que me quiere

me dice que no me culpe, que no me culpe

mi madre está presente junto a mis ancestros

tienes algo de brujita, me dicen

a ti te acompañan todos tus ancestros

de noche cierro los ojos y los veo

son tantos miles de rostros

 

Mi madre y yo hacemos las paces a diario

me dice que no me culpe, que no me culpe

yo le digo lo mismo

ya los años pasan y los reproches se vuelven viento

la gente que me quiere me habla de mi madre

 

Mis ancestros son mis guardianes

me dan la fuerza y el amor

para perdonar(me)

 

sábado, agosto 22, 2020

Guineos niños

 


Un señor se detuvo y aunque me veía hablando por teléfono, me pidió una de las plantas de guineos. La arrancó y se la llevó. Iba en motorita, le di un machete y le dio un picotazo y aseguró que se le daría bien linda y que me traería guineos... Debías haberlo visto, parecía una escena sacada de una película, al principio me molesté porque hasta tuve que colgar la llamada, él me seguía hablando sin importarle que estaba evidentemente ocupada. Terminé abruptamente la llamada, seguí la misma actitud de pocos modales, no me dio otra opción.

Me disfruté a su personaje, debí haberlo mirado más y mejor, se veía una persona hermosa... sus arrugas, su voz, era flaquito y llevaba un casquito para la motorita (era como una Vespa, pero no tan fancy). Tenía las manos delgadas y eran como las manos de las personas que trabajan con ellas, que son como grandes, de nudillos prominentes, pero sus uñas veían cuidadas... Se perfilaba como un señor clásico de estos (le calculé sus 70 años) de ojos vivaces que me miraban desde el bifocal de sus espejuelos. Me dijo que su hija vive más abajo. Espero que se le den los guineos y me traiga, como me prometió, porque lo imagino en la motorita, cargando los guineos en una cajita, contento de que se le dieron. “Ahí no se te van a dar”, me dijo y concuerdo con él, los guineos no se dan en tiesto. Para la próxima le preguntaré su nombre y le daré algún hijito de ilán ilán o de café. Es más, le pondré espinacas en un tiestito y si lo veo casualmente se las daré para incentivarle su regreso con los guineos. Quién sabe si a él se le dan todas estas plantas que hacen de mi patiecito santurcino una selva. Ya voy haciéndome la historia de una amistad agrícola con este señor desconocido que va en motorita a visitar a su hija…

lunes, junio 08, 2020

entrampada

Hay pequeñas trampas que detienen en un solo punto un abismo y un torrente. Entre el vértigo y el desmayo parece cada vez que suspiro un comienzo de tropiezo.

miércoles, abril 08, 2020

Ser isleña,
costera
me lleva a escuchar el viento como ola
la lluvia como marullo.

Al otro día de una lluvia
veo el rastro de las olas
en las hojas que quedan en el suelo.

Cuando niña
al regresar de la playa,
las olas me arrullaban
hasta el sueño...

sábado, octubre 12, 2019

“Si sobrevive, es una bruja”, reflexiones en torno a Caldero de La Trinchera


Foto por Mariana Roca Iguina, @la.trinchera.danza, @tintan
¿Por qué les temen a las mujeres? O tal vez es mejor preguntar: ¿por qué le temen al mundo íntimo y libre de las mujeres? ¿Por qué algunos hombres (novios, esposos, padres, curas…) les prohíben a las mujeres la asociación con ciertas amigas o con sus amigas en general? ¿Por qué se envilece la sexualidad de las mujeres? ¿Por qué lo femenino se ha silenciado en miras de la “igualdad”? ¿Qué es exactamente eso tan peligroso que hay que domarlo con el lenguaje, con los mores, la religión, la psicología, la moda, la obstetricia, la ley…?





















































































































Recientemente vi una caricatura de Kasia Babis titulada “How Sexual Assault Claims Are Like a Witch Hunt” (2017)[1]. La primera viñeta, y en la que me centraré para fines de este artículo, lee “Si muere, es inocente; si sobrevive, es una bruja” (traducción mía). Pareciera que en ninguna circunstancia las mujeres sobrevivimos a las lógicas patriarcales. Algo similar pasa en el cuestionamiento al lenguaje: en búsqueda de una inclusión evidente y justa, somos ridiculizadas porque la lógica gramatical parece ser indiscutible y sagrada. Así también pareciera que estamos destinadas a perder algo (aunque sea la “sagrada virtud de la virginidad” o de la “inocencia”, por mantenerme en la viñeta de Babis) en las dinámicas sexuales heteronormativas. En el cuento “Letra para salsa y tres soneos por encargo” (1981) de Ana Lydia Vega, la Tipa se lleva al Tipo a un motel y la narradora destrona, desarticula, deconstruye el discurso macharrán hegemonizado en las letras de salsa, pero en el mismo relato, la Tipa tampoco parece salir airosa. En las palabras de María Solá (1996): “En las pugnas de poder que involucran lo erótico y lo doméstico, las mujeres normalmente salimos perdiendo porque todo hombre está acostumbrado a los privilegios que la cultura patriarcal le confiere […] en la defensa de su igualdad por añadidura, la mujer es su propia enemiga; su propia formación cultural suele perderle la partida, aunque no ha terminado la guerra” (34)[2]. Para sobrevivir esta guerra, tenemos que ser brujas; así nos lo ha confirmado la historia.
Las mujeres conferidas al espacio doméstico, a lo agrícola; algunas nacidas con el poder de parir y aliadas en eso que es sobrevivir las lógicas patriarcales (o resistirlas) desde las cuerpas, desde los saberes ancestrales, son un peligro, son un misterio, son brujas. Las mujeres, por su relación milenaria con la tierra y los ciclos lunares[3], sabían cómo sanar con toda una suerte de brebajes o hierbas, sabían cómo lograr abortar; además, podían envenenarte, seducirte, darte la vida… son brujas. Si mostraban resistencia, rebeldía o incluso, placer, a lo mejor estaban endemoniadas, seguramente eran de baja moral, un peligro, brujas. De allí el discurso de la inocencia y bondad femeninas, “si es inocente, muere”, hay que matar toda esa experiencia de ser mujeres para ganar el mote de “buena mujer”, de “inocente”. Entonces todos esos saberes (y placeres) se marginaron y siguen marginando, se les consideraron supercherías, vulgaridades, pecados…; incluso, parir se volvió un asunto en el que las mujeres no tenían ni debían tener parte más allá de seguir las instrucciones impuestas por los distintos discursos del poder. Hay ocasiones en las que las mujeres son sedadas para desapropiarles su derecho a ser partícipes en sus propios partos[4]. Se les enseña a temer, se les hace creer que no tienen suficientes fuerzas, sabiduría, control para manejar las contracciones, para seguir los ritmos intuitivos de la cuerpa. Y es que esa relación con la cuerpa es lo que más ha sido intervenido en esto de ser mujeres. Tener control sobre la cuerpa y sobre el espacio doméstico, fue visto como algo brujeril. Y claro está, eso se vincula con lo demoniaco, perverso y nocivo para los altos valores de la sociedad patriarcal.
Ante estos temas La Trinchera (compuesto por Beatriz Irizarry, Marili Pizarro y Cristina Lugo) desarrolló una pieza titulada Caldero. Recetas de subversión doméstica. Se presentó en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santurce los días 3- 5 de octubre. En su investigación para realizar la pieza, el colectivo de danza experimental se basó en el libro de Teodoro Vidal, Tradiciones en la brujería puertorriqueña (1989). Este libro recoge testimonios recopilados entre 1968- 1974 en varios sectores de la Isla[5], que documentan algunas creencias acerca de las brujas en la tradición folclórica de Puerto Rico. De inmediato quise ver quiénes habían trabajado estos temas en la Isla. En su mayoría lo estudian hombres. Tere Marichal redactó y presentó unos cuentos relacionados con los hallazgos de Vidal[6]. Sin embargo, la labor investigativa sobre el tema de la bruja en el folclor puertorriqueño es todavía un terreno virgen para la investigación[7] realizada por mujeres. Que sea un tema más trabajado por hombres es un espacio de reflexión en proceso.
Volviendo a Vidal, entre las anotaciones que ofrece me atraen estas características: “van desnudas del todo, con el pelo suelto y en sumo desorden, […] siempre prefieren lo torcido a lo recto, […] persiguen sin cesar a los hombres de quienes se enamoran” (2- 4). Estos rasgos son trabajados en Caldero…, nos reciben en una sala de museo en el que hay dos brujas, cada una en una base. Están recostadas de la pared y tienen al frente un caldero. La vestimenta recrea la desnudez, se representan (y tal vez, exageran) los labios vaginales, las caderas, los senos… Estas mujeres están desnudas y colocadas como piezas de museo antropológico. Me recuerdan la venus negra, “Venus Hotentote”, pieza del Museo de Historia Natural de París en 1817. Ana Carolina Vimieiro Gomes[8] explica que
el cuerpo de Saartjie Baartman fue vendido y utilizado para el análisis de la ciencia en dos ocasiones: cuando viva, en el Jardin des Plantes, bajo las miradas de los naturalistas del Muséum d’Histoire Naturelle, y después de su muerte, cuando su cuerpo fue conservado, registrado, reproducido, descrito y, por fin, disecado […] Puede decirse que la ciencia occidental —sobre todo las ciencias de la vida— ha manejado el cuerpo como uno de los locus para caracterizar la diversidad biológica humana y, al paso del tiempo, la mirada se volvió cada vez más minuciosa e interna. (59)
Así, las dos brujas se vuelven objetos de la mirada un tanto positivista que les clasifica desde lo físico hasta lo etnográfico en voz de otra mujer, una guía que nos ofrece un brevísimo recorrido, quien va leyendo e informado los hallazgos de Vidal. Cita, por ejemplo:
se mueven por el espacio haciendo uso de dos pencas de palma, una debajo de cada brazo, que constantemente agitan como las alas de un enorme pájaro[…] acostumbran volar con el auxilio de sus largos y aplastados pechos que emplean, al igual que en el caso de las pencas de palma, a modo de alas; […] para poder desprenderse bien del cuerpo o del pellejo es preciso que la bruja se aplique en los sobacos y detrás de las orejas un ungüento mágico que posee. (2- 3).
Esta mirada fría y etnográfica es revertida cuando luego la guía misma se vuelve una de las brujas que tiene que ser continuamente resucitada por las otras dos. Las ─ahora─ tres brujas muestran una convivencia y solidaridad que se enmarca con el espacio doméstico donde residen. Para sobrevivir hay que ser bruja o ser rescatada por alguna, pienso y con ello retomo la ilustración de Babis. Caldero… cierra irónicamente con la guía entonces colocada como pieza en el museo que nos recibió en el inicio de la presentación. Se vuelve una pieza más de contemplación en la sala de un museo (con todas las connotaciones que ello implica desde la objetivización de la cuerpa, como la utilización y marginación de las subjetividades). Parecería que la lucha por ser y ser(nos)[9] es larga, compleja y llena de contradicciones. Sobre todo, ante una larga historia de juegos a escondite con el ser[10], de represiones y opresiones, la palabra bruja se vuelve un axioma de sobrevivencia. Así todas estas imágenes nos llevan a los cuestionamientos con los que comienzo este texto.
Hay un gran temor[11] que se ha disfrazado con todo tipo de discursos en torno a las mujeres, pero desde la lógica de los hombres (y de acciones que le resultan, como las violencias que seguimos sufriendo y que en momentos históricos fueron justificadas tras eso de ser “brujas”). Caldero. Recetas de subversión doméstica nos brinda un buen punto de partida para vernos y pensarnos desde ese paradigma siempre en proceso, nunca estable ni definitivo, de ser(nos) mujeres. Desde el folclor tradicional hasta la explotación masmediática, las mujeres nos hemos visto encaradas con esa disyuntiva: “Si muere, es inocente; si sobrevive, es una bruja”. Seamos brujas, pues.

Gracias a La Trinchera y al MAC por hacer posibles estos acercamientos y estas miradas. ¡Enhorabuena!
______________
[2] Solá, María Magdalena. Aquí cuentan las mujeres: muestra y estudio de cinco narradoras puertorriqueñas. Ediciones Huracán, 1996.
[3] En esto aclaro que me estoy acercando desde la idea de que la menstruación tiene un ciclo que nos alinea con lo lunar.
[4] Por supuesto, hablo de un parto no en riesgo y sin juicio hacia las mujeres que libre de temor y manipulaciones clínicas deciden usar sedantes o anestesias. Lo que critico y señalo es cómo el discurso médico y farmacológico ha lastimado el poder que tienen las mujeres sobre sus cuerpas y las decisiones las toman más desde el miedo que desde el propio conocimiento de sus cuerpas.
[5] Para detalles puede referirse a VIDAL, Teodoro. “Maldades de las brujas puertorriqueñas”. Culturas Populares. Revista Electrónica 3 (septiembre-diciembre 2006), 16 pp. http://www.culturaspopulares.org/textos3/articulos/vidal.pdf ISSN: 1886-5623. Todas las citas a Vidal fueron tomadas de este artículo y serán identificadas por el número de la página al final de cada cita.
[6] En la página de Facebook de los Cuentacuentos de Puerto Rico, Marichal anuncia: “Mañana [29 de octubre de 2016, 2:00 p.m. en la Fundación Cortés del Viejo San Juan] cuento cuentos de brujas boricuas […] Nuestras brujas no usaban sombrero negro de pico, ni vestido negro. Usaban un pañuelo de cuadros blancos y negros, falda sin mucho almidón y muchas enaguas, volaban desnudas en escobas y muchas usaban sus tetas-que eran planas- como alas. De las descripciones que recopiló el gran don Teodoro Vidal, hice los cuentos de las brujas boricuas […]” (https://www.facebook.com/187119871472035/posts/613426492174702/)
[7] Debo aclarar que Julia Cristina Ortiz Lugo es una folclorista destacada en el tema del cuento puertorriqueño, pero no se enfoca en las brujas. Por otra parte, y desde otro crisol, Jean Franco publicó “Confesiones de una bruja” en Debate Feminista (10/2010, Volumen 42) para hablar de la vejez, y Carmen María Sánchez Morillas habló de las evoluciones de la bruja desde comienzos de siglo XX, pero desde el crisol mediático de Disney en “Crisis del personaje. La bruja en la era tecnológica (Tejuelo: Didáctica de la Lengua y la Literatura. Educación, ISSN-e 1988-8430, Nº. 17, 2013, págs. 56-66). También hay estudios en torno a la santería y espiritismo que trabajan la figura de la bruja desde esas coordenadas, como el de Raquel Romberg, “Today, Changó Is Changó»: How Africanness Becomes a Ritual Commodity in Puerto Rico” (Western Folklore, Vol. 66, No. 1/2, Afro-Caribbean Religions, Culture, and Folklore [Winter – Spring, 2007], pp. 75-106) y análisis literarios, como el de Clara Román-Odio, “Chamanismo y sexualidad en la escritura de mujeres hispanas” (Confluencia, Vol. 18, No. 1 [Fall 2002], pp. 59-69); en este último, se destacan los cuentos puertorriqueños “Despojo” de Ana Lydia Vega y “Todos los domingos” de Magali García Ramis.
[8] Refiérase al artículo de Ana Carolina Vimieiro Gomes (2012), La Venus Negra: el cuerpo como locus para la clasificación y diferenciación. Ciencias 105, enero-junio, 56-63. [En línea]. El él reseña la película Vénus Noire (2010) de Abdellatif Kechiche al tiempo que brinda un trasfondo y análisis que enriquece esta mirada a la pieza de La Trinchera.
[9] Acuño ser(nos) para referirme a ser juntxs en plena conciencia de que somos, en plena libertad de ser de modo individual, pero con conciencia, apertura y amor hacia la colectiva.
[10] Aludo al poema de Julia de Burgos, “Yo misma fui mi ruta”.
[11] El aspecto del horror fue muy bien logrado en la pieza, desde la ejecución de la coreografía, diseñada por La Trinchera; la iluminación, por Coral del Mar Alemán; y el sonido y música, por José Martí. La vinculación entre bruja y horror son, a mi juicio, un reflejo del temor que se tiene a nivel general por la desarticulación del patriarcado que se concretiza en la figura y prácticas de la bruja.

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